Segobriga es una ciudad romana, situada en torno al cerro de Cabeza de Griego en la ciudad de Saelices (Cuenca, España).
El nombre de Segobriga se deriva de dos términos de origen celtibérico. El topónimo vendría del término Sego, que significa victoria y del sufijo briga, que significa ciudad, fortaleza. Por lo que su traducción vendría a ser "Ciudad de la Victoria" o "Ciudad Victoriosa". El termino briga es muy común en los topónimos de la región celtibérica o de expansión de las leyes célticas en la Península Ibérica. Plinio la definia como "extremo" de la Celtiberia.
Su origen fue un castro celtibérico conquistado por los romanos hacia el año 200 a.C.
Segobriga, en época romana tenia una población cosmopolita y llegó a albergar en sus murallas numerosos edificios públicos y religiosos. En época del emperador Augusto se convirtió en un municipio y dejó de ser dependiente tributariamente de Roma. Este impulso fue provocado fundamentalmente por un motivo económico, la explotación de las minas de lapis specularis, yeso cristalizado que se utilizaba como cristal.
Segobriga ha proporcionado un gran numero de evidencias sobre la vida religiosa y las creencias de sus habitantes. Tales testimonios proceden principalmente de las inscripciones y a ellas hay que unir el espacio consagrado a la diosa Diana situado en los bosques al sur de la ciudad, se trata de un lucus o bosque sagrado, similar a otros lugares hallados en Hispania, asociados a cuevas o abrigos con agua, grandes rocas y situados en lugares elevados, donde sus habitantes creian que habia una mayor conesion con el mundo de los dioses y con el Más Allá.
El templo dedicado a la diosa Diana se encuentra situado en un abrigo rocoso orientado al medio dia, hacia la vaguada que forma el monte de encinas por lo que queda casi oculto y de espaldas a la ciudad. En dicho abrigo se dispusieron cinco paneles que se pueden leer de Oeste a Este. Cada panel ofrece tres espacios: el central ocupado por la divinidad en bajorrelieve, la parte superior rematada por un timpano de forma variable y la parte inferior, donde se ha labrado una inscripción votiva en un recuadro. En tres de los cinco paneles encontramos la figura de la divinidad rodeada de animales como perros o lobos (M.Almagro, 1996).
Alfödy en el año 1985, analizando las inscripciones concluyó que se trata de una Diana Domina Frugifera. Es decir una diosa de la luz y de la función fecundante de la naturaleza.
El lucus de Diana se puede relacionar con los ritos iniciáticos y de fertilidad que en estas localidades se representaron. Hay muchos más supuestos de cuevas en Hispania, que en sus estudios se plantea que tuviesen un carácter inicíatico, aunque por falta de argumentos solo se puede hablar de su caracter sacro.