El torques celta, eran unos collares macizos de sección circular o poligonal con grandes remates de diversas formas, utilizados por los pueblos celtas como elemento de adorno y prestigio. Generalmente están realizados en oro, bien macizo o recubriendo una estructura de hierro, también en plata o cobre. Tito Livio (VII, 9,6), los menciona, refiriéndose a un enfrentamiento entre galos y romanos en el año 361 a.C. ; la reina britana Boudica llevaba un gran torques de oro al cuello.
En excavaciones arqueológicas se han encontrado en tumbas de época Hallstatt como en Vix (Francia), y en el periodo de La Tene. El torques aparece en depósitos, tanto en la Galia como en el noroeste de la Península Ibérica, formando parte de ofrendas o bien para atesoramiento en épocas de crisis económicas.
Los torques aparecen representados en numerosas representaciones artísticas, en el caldero de Gundestrup, donde la divinidad interpretada como Cernunnos, lleva uno de estos objetos en la mano.
En la cultura castreña del noroeste (lusitanos), algunas esculturas, aparecen con un torques en el cuello.
En la tradición galesa e irlandesa, los torques aparecen vinculados a la realeza así como a los héroes y en determinadas ocasiones a mujeres de estirpe noble. No solo eran elementos de adorno y de indumentaria personal sino como objetos de prestigio que distinguían al que lo llevaba del resto de la comunidad.
El torques también tenían un gran valor económico en sí mismo como objeto de intercambio debido al valor del material con el que estaban realizados.
Bibliografía
Castro, L.(1984-1985): Sobre las fuentes vernáculas irlandesas y galesas: el torques en las fuentes celtas, pags. 65-73.
Penas M. A. (1986): Mitologia y mitos de la españa prerromana, Madrid.