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Tomas narra la infancia de Jesús y nos cuenta cómo fue su nacimiento. Cumpliendo la orden del emperador Augusto, se trasladaron a Belén José, María y los hijos de este, pues era viudo. Durante el viaje le llega a María la hora de dar a luz, José encuentra una cueva y deja allí a María bajo la protección de sus hijos, mientras el va en busca de una partera, Encuentra a una que se viene con él a la cueva. Súbitamente la cueva queda sombreada por una nube, cuando esta nube se retira, aparece en su lugar una gran luz irresistible a los ojos y cuando esta se hubo apagado aparece el niño Jesús. La partera se maravilla ante aquel nacimiento prodigioso; el niño no nace sino que aparece de forma sobrenatural. Por lo tanto el parto de María es negado por completo, el niño aparece sin que este parto tenga lugar de forma natural. Un decreto del Papa Gelasio rechazó como heréticos estos evangelios.

Cuando el niño tenía edad para ir a la escuela, un rabino aconsejó a José que lo llevase, José hizo lo que le mandó. Cuando el rabino se pone a enseñar las letras a los niños. El niño Jesús comienza a hacer preguntas hasta que, acorralado el rabino no sabe qué responder. Entonces Jesús le increpa diciendo: “¿Cómo te atreves a explicar el significado de la bet si ignoras tu mismo la naturaleza de la letra ale?” ¡Hipócrita! Y así ante numeroso, comenzó el niño a explicar al maestro la naturaleza de la primera letra. Los trazos que tiene la alef son tres signos homogéneos, equilibrados y proporcionados. El rabino se enfureció y solicitó a José que volviese a llevarse el niño a casa.

Jesús se encontraba en una terraza jugando, y uno de los chicos que con él estaba cayó de lo alto y se mató. Los otros muchachos al ver esto, salieron corriendo y quedó solo Jesús. Después llegaron los padres del accidentado y le echaban a él la culpa: Tú lo has tirado, entonces Jesús subió a la terraza y dio un salto desde arriba, cayendo junto al cadáver del chico. Y se puso a gritar a grandes voces: Zenón, (así se llamaba el muchacho muerto), levántate y respóndeme: ¿He sido yo el que te ha tirado? El muerto se levantó al instante y dijo: No, Señor, tú no me has tirado, sino que me has resucitado. Al ver esto quedaron consternados todos los presentes.

También este apócrifo anuncia al Señor del sábado, cuando el niño hace cosas vedadas en este día: Jesús hizo una masa blanda de barro y formo con ella doce pajaritos, cuando le increpan, diciendo”¿Por qué haces en sábado lo que no está permitido hacer?”, Jesús batió sus palmas y se dirigió a las figurillas gritándoles: “¡ A volar ¡ Y los pajaritos se marcharon gorjeando. Así fue como se justificó , Jesús.

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