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Julio Caro Baroja, decía que el folklore es la ciencia de la tradición, es lo que viene traído del pasado, transmitido de boca en boca, de generación en generación. Lacordaire decía que la "tradición "es el vinculo del presente con el pasado.

     En el folclore mítico de todos los pueblos europeos ocupan un lugar importante ciertos seres fantásticos, estrechamente ligados con el hogar y la vida familiar. Son los que en castellano se llaman duendes. El pueblo suele hablar de "trasgos familiares" y otros espíritus . Hay que tener en cuenta, las influencias debidas al contacto de los sucesivos pueblos históricos con los más arcaicos para explicarse, que en cada región el concepto que de ellos se tiene puede cambiar o modificarse.

   Los teólogos españoles más eruditos en los S. XVI y XVII, creían en la realidad de los duendes como demonios de poca categoría, eran seres domésticos que armaban en las casas gran estrépito gritando, dando golpes en las paredes, gimiendo o riéndose, principalmente por la noche. También se les consideraba como guardianes de tesoros, que se  convertían en carbones cuando pasaban al poder de los hombres. Tenían semejanza con ciertos numenes domésticos de la antigüedad clásica: los espíritus de los muertos y de los caminos especialmente.  

   Los duendes aparecen reflejados en obras de literatura, en el teatro, novelas y también en la poesía. Un libro que adquirió gran fama por su extravagancia es el llamado  "El ente dilucidado" escrito por el Padre Fuentelapeña en la segunda mitad del S.XVII, para él los duendes son unos animales irracionales, que se aparecen en casas deshabitadas o en sucios desvanes.

   Los duendes, según la versión popular y en contra de lo que dice Fuentelapeña, se aparecen con figura humana con habitos de fraile, se les oye de noche casi siempre y no de día y se alegran con la presencia de los niños. Martirizan a los que están dormidos "Dicen que se echan sobre los que están dormidos y los abruman de manera que sienten sobre su pecho una presión que no les deja respirar y luego se despiertan cansados.  De los duendes hablan los clásicos: Herodoto, Plutarco, Plinio y otros.

  En el S.XVI, se creía tanto en su existencia, que en la jurisprudencia había una ley, si una persona iba a habitar a una casa y luego se enteraba de que en ella había duendes podía abandonarla.

 

  Los espíritus de las cuevas o cavernas reciben el nombre de "folletos", estos son malos y suelen atacar a las personas que buscan tesoros o hacen pozos. Las cuevas de Salamanca y Toledo,son dos lugares famosos por las enseñanzas mágicas que en ellos se decía podían recibirse. 

 

  En la zona vasca, tan abundante en fama mitológica, los espíritus suelen ser más silvestres y se confunde a los duendes con los fantasmas. En Garay (Vizcaya), se les llama "Ireltsnak"y dicen que se parecen a los burros y en otras ciudades de Vizcaya dicen que son como cerdos. En Amezqueta (Guipuzcoa) cuentan que un duende arrojó unas piedras al parrocó del pueblo y este dijo que era como un carnero negro.

                                                     

    En Santander se le llama "Trasgu"es un hombrecillo negro vestido de rojo, cojo de la pierna derecha y con ojos verdes, que entra por las chimeneas y dentro de las casas hace travesuras y picardías, durante el dia permanece en la copa de los árboles  más altos y tira piedrecillas a los que pasan por allí, que guarda en los bolsillos de su traje, se dice que está hecho con cortezas de aliso puestas del revés y cosidas con yedra. Lleva un gorro y un palo de madera desconocida

 

 En Asturias el "Traspu"o "Trasgu"es un espíritu de la casa, suelen verle muchas personas, es un hombrecillo verde de sonrisa maliciosa y aire burlón, también es cojo,  viste traje rojo, llevando un gorro del mismo color. Revuelve la ropa, rompe cacharros, derriba los muebles, lanza gritos, pero si una persona le agrada, dicen que hila el lino que la mujer de la casa ha dejado en la rueca al acostarse.

 

En Extremadura, a los duendes se les presenta como en los antiguos textos, vestidos de fraile, con lucecitas verdes o violáceas en la cara, también hacen fechorias en las casas y desean ser visto por las personas que la habitan. Según los informes aparecen a veces con grandes orejas o  brazos monstruosos y caras muy viejas.

 

En Andalucia también los describen vestidos de fraile.

 

Actualmente en los pueblos de España, todavía se sigue creyendo y hablando de los duendes, folletos y trasgos

 

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