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Las fiestas de Almonacid del Marquesado, en honor de La Candelaria y San Blas son conocidas como la Endiablada o los Diablos.

 

  Julo Caro Baroja en el año 1964 se desplazó a esta localidad para hacer un estudio de la fiesta. La Endiablada estaba constituida por diablos de distintas edades desde niños a octogenarios, cuyas únicas condiciones eran ser varón hijo, o acogido, de la localidad.

 

Los diablos vestían unos trajes de lino o algodón holgados, a modo de pijama. Estos se realizaban a modo de telas estampadas, de colores estrambóticos y llamativos formando flores o algún dibujo. Sobre las chaquetas se colocaban unos correajes con dos cencerros colgados del costado de hasta medio metro de largo. Muchos de ellos se punían almohadones en los riñones, para protegerse de los golpes de los cencerros, lo que les daba una imagen un tanto extraña. El "Diablo Mayor" vestía siempre de rojo.

 

Su autoridad era el "Diablo Mayor"o el que más años consecutivos es Diablo de San Blas. Para ello no deben faltar ni un año, si así fuere, empezaría la cuenta desde cero. Cualquier acto de desobediencia al "Diablo Mayor"podía penalizarse con pequeñas multas económicas.

 

Los Diablos se reunían por primera vez al año, el día de San Antón (17 de enero) y por San Julián (8 de enero). Si alguno de ellos faltaba, no podría participar ese año en la Endiablada. (CARO BAROJA, JULIO, 1965). 

 

 

 Los actos de la Endiablada comenzaban el 1 de febrero, al anochecer, cuando los diablos se reunían en misa para orar por los diablos muertos, a continuación tenían una cena y al día siguiente fiesta de la Candelaria. salían con el gorro que conmemoraba a la Virgen, con la imagen y con flores de papel sobre dos alambres cruzados sobre la cabeza.

 

Para iniciar la jornada, se reunían en casa del "Diablo Mayor" y de esta iban a casa de una de las madrinas. De allí salían con un rosco de mazapán con forma de serpiente que iban a ofrecer en honor a la Virgen, pero antes los diablos lo van enseñando por las casas del pueblo y en ellas, recogían, magdalenas, rosquillas y otros dulces. Exhibición y colecta que finalizaba a las doce menos cuarto de la mañana, cuando los diablos recogían a las autoridades, más las gentes del pueblo y todos juntos iban a la Iglesia. (CARO BAROJA, JULIO 1965).

 

Una vez en el templo los diablos movían su cuerpo hacia adelante y hacia atrás, sin levantar los pies del suelo y con las manos en alto, en posición de oración. Siempre mirando al altar, donde está la imagen de la Virgen. Se hacia la ofrenda de torta a la Virgen y a continuación comenzaba la procesión. La imagen de la Virgen la llevaban las mujeres jóvenes de la Cofradia, llamadas también madrinas. Durante la procesión los diablos iban dando carreras arriba y abajo y bailando cara a la imagen, con las manos en alto y un movimiento rítmico de caderas.

 

A la vuelta de la procesión, sin gorros ni cencerros escuchaban la misa junto al resto de la población. Para finalizar los diablos volvían a bailar dando vueltas durante unos diez minutos, alrededor del templo. Por la tarde se cambiaban el gorro floral en honor a la Virgen por la mitra que evocaba al Obispo San Blas. La mitra era roja con bordes amarillos y estampadas las iniciales del diablo.

 

Al día siguiente, 3 de febrero, fiesta de San Blas. Los diablos volvían a reunirse por la mañana en casa del "Diablo Mayor", esta vez con cachiporras.  Según Caro Baroja, lo normal es que les diese cada familia un duro de propina y antes de la guerra, un real. 

 

También cuenta este autor que en ambas jornadas, solían participar un grupo de danzantes; ocho mozos dirigidos por un alcalde y un palillero. Estos danzantes tenían varios cánticos: el paloteo, la serranilla o baile de las cintas, el ratón y el arado que consiste en montar un pequeño arado al son de una poesía religiosa simbólica.

 

Hoy en día, la fiesta, a penas ha sufrido cambios, desde los estudios realizados por Caro Baroja.

 

 

INTERPRETACIÓN DE LA FIESTA

 

 Las fiestas populares, sobretodo en las sociedades campesinas, están relacionadas con elementos de carácter ancestral, naturalista, de culto a la vegetación (CARO BAROJA, JULIO, 1997).

 

Dentro del contexto festivo encontramos motivaciones iniciatícas camufladas bajo la aparente devoción a algún Santo local, como puede ser San Blas, y otras bajo la apariencia inicial de pruebas que se relacionan con ritos iniciáticos y de fecundidad.  

 

 

majeromerofarellano@gmail.com 

 

 

 

 

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